Para Juan Rivas, Venezuela ha sido objeto de una mezcolanza de ignorancia, vagabundería y tolerancia. Sostiene que después de la hegemonía de gobiernos neoliberales de las últimas décadas, comenzó a soñar de nuevo con la denominación de neopopulismo de mercado. Es así como se califica a los gobiernos de Hugo Chávez en Venezuela, la asunción de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, su gobierno y el de Dilma Rousseff. También como neodesarollismo, algo bien confuso, inclusive para sus mentores y que bastantes estragos ha producido en aquellos países donde se ha pretendido poner en ejecución, entre ellos la Argentina de Néstor y Cristina Kirchner. O simplemente como una dimensión y secuencia de esloganes vinculados al marketing de la emoción en masa, que determina comportamientos en campañas electorales, circunstancia presente tanto en aquellos, como en otros países de América Latina, como Perú, Ecuador y Bolivia. Perdónenme, pero no puede cuestionarse que regresemos a las políticas populistas, no pudiendo negarse la hecatombe que nos envuelve. Rivas pregunta: ¿Habrá interpretado Chávez esta consideración? ¿Lo podrán hacer quienes le sustituyeron? ¿Lo entenderá Evo Morales? ¿Y qué tal Correa?

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