A Claudio María Celli

Los poderes constituidos son un problema en las democracias movedizas, cuando se les dirige bajo pautas que enajenan el sufragio por gobiernos con recursos para la compra de conciencia, pues generan consecuencias negativas, particularmente, cuando les escasea el dinero. No obstante, en algunos casos cuentan con el apoyo, precisamente, de poderes constituidos.

Poseemos una democracia alborotada, para los más optimistas, pero para otros inexistente, como resultado de que el gobierno tiene decidido no someterse al acortamiento del período presidencial, ante una mayoría de la oposición que demanda que al Presidente ha de sustituírsele por una consulta revocatoria o elecciones generales, las cuales incluirían diputados y demás poderes sujetos al voto. Se dialoga con respecto a providencias como liberación de presos políticos, reconocimiento de la AN, designación de rectores en CNE y auxilio humanitario. Pero con la dificultad que la ejecución de las mismas depende que los poderes constituidos demanden su observancia.

El caos revela que los ligámenes de los componentes de la sociedad están afectados por trastornos estructurales, por lo que se impone recomponerla por el camino democrático en aras de la reconstitucionalización a la República mediante un:

Acuerdo para la reconciliación democrática

Primero

La Asamblea Nacional Constituyente ha sido históricamente escenario para la convergencia de iniciativas para la organización política del Estado, estrategias de desarrollo económico y social, derechos y deberes individuales y colectivos, papel de las fuerzas armadas y la concepción misma de la sociedad democrática garante de la soberanía, la libertad, la propiedad y reivindicaciones sociales,

Segundo

El pueblo de Venezuela, conforme al artículo 347 de la Constitución vigente es el depositario del poder constituyente originario, el cual es, como escriturado en la Exposición de Motivos, el instrumento para garantizar a los venezolanos la más expresiva definición democrática en torno a la soberanía popular,

Tercero

La Constitución prevé asimismo que en ejercicio del Poder Constituyente el pueblo está legitimado para convocar a una Asamblea Nacional Constituyente, a fin de adecuar el Pacto Social Constitucional en aras de una conducción armónica de la Nación,

Cuarto

El artículo 348 de la Constitución legitima para la convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente, a la Asamblea Nacional que resultó electa con una mayoría determinante de sufragios, como refrendado por los poderes Ejecutivo, Judicial, Electoral y demás instituciones del Estado,

Quinto

La Asamblea Nacional electa es, por consiguiente, depositaria de la soberanía popular y, por tanto, con legitimación para la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente,

Sexto

Tan pronto sean aprobadas las bases comiciales, la Asamblea Nacional procederá a la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente, la cual se instalará dentro de los 15 días laborales siguientes a la fecha de haber sido elegidos sus integrantes.

Séptimo

La Asamblea Nacional elegirá un árbitro electoral ad hoc para adelantar el proceso constituyente, integrado por 2 miembros propuestos por el ejecutivo nacional, 2 por la Asamblea Nacional y 1 independiente de una terna que presentarán las academias nacionales. Se juramentarán ante la Asamblea Nacional quedando legitimadas para el cumplimiento de su cometido. El árbitro electoral para el proceso constituyente utilizará el Registro Electoral que conforme a la Ley el referido organismo ha de tener actualizado.

Ha de sostenerse en apoyo a esta iniciativa que es de índole democrática, popular y participativa y no cupular o de salón, atenúa la crispación y no coloca al gobierno en la perentoria necesidad de extinguirse de una sola vez, sino por el contrario proseguir en sus funciones hasta que la Asamblea Nacional Constituyente convoque, de acuerdo a la Carta Magna, elecciones generales. Pero adicionalmente el partido que le apoya quedaría inserto en una democracia restablecida, en concurrencia con los de la oposición, camino para que prosigan luchando por las reivindicaciones políticas, económicas y sociales que consideren pertinentes. Es la ocasión para modernizarse democráticamente y fortalecerse ante el pueblo mediante los mecanismos de la nueva democracia.

Monseñor Celli estamos lejos del instinto de conservación de unos frente a otros que conduce a la guerra, pero si ante la perentoria necesidad de refundar las bases de la civilidad y el camino es un Pacto Constitucional. Que el Señor lo anime a analizar esta alternativa con el gobierno y la oposición, rezando a la Divina Providencia en las horas quietas para la tarea. Venezuela os lo agradecería.

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