Ana Teresa Cárdenas

LUIS BELTRÁN GUERRA G. |  EL UNIVERSAL
sábado 24 de octubre de 2015  12:00 AM

Le inquieta la necesidad de conformar en una sola metodología las tesis relativas al avance armónico de los pueblos, pues no entiende por qué muchos avanzan en sus regímenes políticos y estrategias sociales y otros no. Serán las constituciones, los gobernantes, los gobernados, los jueces, los ricos, los pobres o los políticos.  La perturba la crisis nacional.

Plantea a Claudio Fermín tomar lo sensato de Jeffrey Sachs, Miguel Rodríguez y Roberto Mangabeira a fin de diseñar un fast-track que conduzca a niveles de madurez política y crecimiento económico.  Fermín desea un plan cara al presente y al futuro, pues nos limitamos a cuestionar lo que se formuló, se creara y se plantearía, pero con la variable de un pueblo desilusionado. Por lo que imagina que todo seguirá igual.

Ambos censuran la economía de mercado de Sachs, si no viene acompañada de la atención a la problemática social mientras permee el leaking de la libre concurrencia, la cual toma tiempo. Los desposeídos ante sus sacrificios y carencias son aprovechados por populistas para derrumbar democracias.  Con respecto a Miguel Rodríguez afirman que olvidó la democratización del mercado en la 2 . Administración de Pérez y que ha debido preverla en el abanico de opciones. Una revolución que ofreció bolívares petroleros acentuó la pérdida de fe en los políticos. Fermín enfatiza que Mangabeira encuentra en Max Weber las dominaciones legal,  tradicional y carismática y que las 1ra. y  3ra. son representativas en el continente.  Elogia el  diálogo, la tolerancia y el pluralismo, reconociendo que el liderazgo democrático es el idóneo para los pueblos. A Ana Teresa le atrae  la constitución real de  Mangabeira como alternativa al neoliberalismo, mediante la cual se establecería un Estado fuerte, derechos sociales para garantizar las capacidades básicas de las personas, una forma de descentralización por el Estado y las empresas y una política enérgica ajena a donaciones de tecnocracia autoritarias a una población pasiva. El académico de Harvard plantea, asimismo, reformar el régimen presidencialista latinoamericano, adelantando un aggiornamento de la democracia representativa con la directa. La caraqueña entiende que sería una profundización simultánea de la democracia y la democratización de la economía de mercado. A Mangabeira se le ha calificado como el Marx del Siglo XX.

Advierte las dificultades del retoricismo ante realidades que ilustran la conformación de un Mercado Integrado Latinoamericano por Colombia, Perú, México y Chile. Nuestras alianzas advierte Claudio han tenido carácter politiquero. Se vuelve a censurar que el 1% es dueño de tanto real como el 99 restante. Fermín no puede ocultar la preocupación.

La caraqueña ruega que no sea un espejismo que no quedarán en el mundo personas con ingresos inferiores a $ 1,90 diarios. Desea creerlo, pues los venezolanos si se aplica el cambio Bs-$ concluiríamos que unos cuantos no devengan Bs. 1.520 diarios, ni por tanto 22.800 quincenales. Estamos en pobreza extrema. No desconoce la desaceleración económica global, el fin de la bonanza de los commodities y la salida de capitales de las naciones emergentes. Más, por el contrario, la preocupa. Elogia la primavera árabe y el cuarteto nacional del diálogo en Túnez sujeto activo de un pueblo que lucha por la democracia. Allí ve una ilusión para Venezuela, presagiando que a partir del 6 de diciembre rescataremos la nuestra. Claudio le felicita.

Pero la inquieta dama no se ruboriza. Por el contrario le pregunta si no será posible que Sachs, Rodríguez & Mangabeira, el Terceto de la Excelencia, pueda proponernos emular a China, donde 109 millones de residentes poseen activos entre 50.000 y 500.000 dólares. Además, existe protección ante la pérdida de empleo, caída en los ingresos y gastos de emergencia. A pesar de los pesares ha crecido a doble dígito 8 de los últimos 20 años, convirtiéndose en el milagro emergente. La crisis que le afecta es una prueba de Confucio. La dinámica Ana Teresa acota a Claudio que si él fuese Presidente leería con atención que para el FMI América Latina sufrirá el mayor impacto por la desaceleración china, pero por las reformas adelantadas Chile, Perú, Colombia o México se comportarán mejor que Venezuela con recesión estructural. Claudio ríe cuando la dama  le  requiere si él no será el Confucio que necesitamos.

Estoy segura que si así fuera, no estuviéramos represados  en la separación de poderes, un árbitro electoral independiente, el TSJ plural, el respeto a los derechos humanos, la devolución de las tierras y las empresas expropiadas a sus dueños y una economía al servicio del hombre. La crisis pareciera más compleja. Serán indispensables las autocracias para democracias por venir. Fermín le responde que lo que necesitamos es un sistema político homogéneo y en torno a él los venezolanos. Un pacto social realizable.

Ana Teresa pone sus esperanzas en las elecciones decembrinas.

@LuisBGuerra

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