Diciembre, 2018

El nombre de Rosario Rosas deriva de la fe de sus padres en Nuestra Señora del Rosario y el apellido por ser amantes de las rosas, lo que para algunos haría suponer ser una dócil dama, todo lo contrario, pues es más bien de temple arraigado. Se maneja con equilibrio, moderación, sobriedad y continencia, pero en conjunción con fortaleza enérgica y valentía serena para afrontar dificultades. Quienes le conocen consideran que es analista del arte y ciencia de gobernar.

Presagia, para prepararse, que el Presidente Maduro concluirá su mandato, no por hacerlo bien, sino porque no hay quien lo derroque, por lo menos a través de fórmulas constitucionales, pacíficas y por tanto de estricto carácter democrático, lo que en lenguaje político se ha convertido en una especie de metáfora y con la cual el gobierno pareciera llevar ventajas, o por lo menos, las aprovecha, pero para posponerlas, acudiendo cuando se ve en algunos aprietos a “la paralegalidad” que ha creado el TSJ, apoyo castrense y otros “poderes constituidos”, que se integraron mediante un denominado Poder Ciudadano regalo de los asambleístas del 99 en aras de una pretendida democracia participativa cuyo concepto y existencia, en criterio de Rosario, aún se discuten en las ciencias políticas.

Para Rosario opciones previas a las elecciones presidenciales del 12/18 son inciertas, aleatorias y remotas, por lo menos la revocatoria del mandato presidencial mediante consulta popular, elecciones generales, defenestramiento por juicio político al Primer Magistrado y nulidad de su designación por doble nacionalidad. Es más, las 2 últimas ya fueron rechazadas mediante fallos (TSJ) que el foro repudia, pero de ejecución inmediata, no obstante aplicar una Carta Magna opuesta a la vigente. El problema de fondo pasa porque el gobierno está convencido y por ello lucha de que la soberanía popular, enajenada, amarrada y ligada a la FAN y al TSJ no alcanzará a desposeerlo del poder, salvo que la Virgen del Rosario haga un milagro a mis progenitores, concluye la analista, quien en el proceso de preparación para lo que queda hasta el 12/18 y días subsiguientes, muy duros a su juicio, ha decidido identificarse como RR.

Es con ese convencimiento que Rosario conversa con sus padres solicitándole recen a nuestra Señora del Rosario que le ayude, puesto que tiene decidido estimular la presencia del pueblo en la calle en verdaderas algarabías permanentes en plazas y otros sitios públicos, demandando el respecto a la Constitución y las leyes, convencida de que generaría la concurrencia del soldado convertido también en sujeto activo del reclamo, no para un golpe de estado, ni otra revolución como la de los últimos 18 años, sino para un nuevo Pacto Social que una a todos los venezolanos, cualquiera fuese su inclinación política y cuya elaboración y puesta en vigencia corresponda al propio pueblo. Se trata de establecer un equilibrio entre las diferentes fuerzas que conforman la sociedad, con la garantía de la debida esfera para el libre desarrollo de la personalidad humana. Esto es, de la democracia constitucional. Rosario ha decidido pues, dejar la teoría y acudir al pragmatismo, convencida de que el último ha faltado.

Es partidaria del proceso constituyente para lo cual está legitimado el pueblo conforme los artículos 347 al 350 de la Constitución, pero está consciente, por un lado,  que es una alternativa para una democracia a la cual no se le hubiese dañado tanto y por el otro, que hasta esa legitimación del soberano está supeditada en lo que respecta a su ejercicio a los mismos denominados “poderes constituidos”, los cuales con excepción de la AN, harían nugatoria la iniciativa, incluyendo la que han venido trabajando desde hace ya algunos años un grupo de venezolanos coordinados por Enrique Colmenares y Luis Alfonso Dávila para concebirla como un proceso originario que dimanaría del propio pueblo conduciendo a que éste se constituya per sé en asamblea constituyente. Moción, organización, declaratoria y constitución no pasarían por ninguno de “los poderes constituidos”. A juicio de Rosario tal vez la AN pueda convertirse en coadyuvante.

El Gobierno para Rosario se impone a la fuerza y ella nutre la posibilidad de que alcance el 12/18, por lo que requiere de sus padres que también le rueguen a la Virgen que no suban los precios del estiércol del diablo y que para las elecciones presidenciales haya solo un candidato por las fuerzas democráticas. Está convencida de que el oficialismo competirá con uno.

A pesar de su temple Rosario no deja de acercarse algunas veces a la tristeza, la cual le afecta afortunadamente de manera transitoria, convenciéndose que ha de seguir combatiendo, por lo que acude al equilibrio, moderación, sobriedad y continencia para no abandonar su puesto de combate camino a las elecciones decembrinas del 18. Duda, no obstante, si con sus planteamientos se le seguirá considerando analista del arte y ciencia de gobernar.

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