El auxilio del soldado

Horacio Contreras es hijo del general Eleazar López y Lastenia Contreras de quien deriva su apellido. Pues el padre, general del ejército no lo reconoció, lo que estimula a la madre a convertirlo en soldado como el progenitor.

Ante todo, el juramento a defender la democracia, por lo que no aspiraría la Presidencia mientras fuera soldado, pudiendo hacerlo al dejar la vida castrense y en elecciones libres. Mientras tanto su deber era coadyuvar con la civilidad democrática. En democracia te formaste, no como tu madre que lo hizo en dictadura.

Por tanto, aprende que la seguridad de la nación abarca la defensa de la soberanía y que el constituyente dejó definidos la esencia y principios que la informan y el rol de las Fuerzas Armadas para mantenerlos, por lo cual los soldados han de estar atentos a la acertada conducción de la República en procura de igualdad, libertad, justicia y satisfacción de las necesidades individuales y colectivas. Negarlo es utópico.

Las autocracias, sin embargo, ya no consiguen estratagemas para sostenerse en el poder, postulando inclusive la tipología del soldado robot, panadizo, tonto y estúpido sujeto a la voluntad del gobernante. Opositores les califican barrigones y a la caza de oportunidades para enriquecerse. Uno de los artificios es el golpe de Estado, con la incongruencia de que los gobiernos que lo esgrimen han usurpado el poder derrocando por la fuerza regímenes constitucionales, comprando al pueblo en procura del sufragio y transgrediendo la Constitución engañosa elaborada para sostenerse en él. Así mantienen al hombre de uniforme alejado de su pueblo, corrompiéndolo y convirtiéndolo en beneficiario de prebendas, poniendo de lado su obligación de defender la expresión soberana acerca de quien ha de gobernar con eficiencia y democráticamente. Pero que además sea autoridad electa en libres comicios.

Estos regímenes olvidan que el auxilio al pueblo por parte del soldado es un deber constitucional que ha de materializarse cuando un gobierno viola las reglas democráticas y transgrede los derechos ciudadanos. Pero, adicionalmente, que ponen de lado que el castrense incurre en delito de omisión si no lo hace. Además de perder la admiración de sus coterráneos.

En los países en procura de rumbo democrático estable, las dictaduras de ejercicio acuden también para entrampar al soldado, a la sujeción al poder civil, como que el hombre de uniforme lo que sabe es cuadrársele al superior, lo cual no es así, por supuesto, en las democracias consolidadas. En la Constitución de Bolivia se estipula que las Fuerzas Armadas no son deliberantes, en la de Ecuador que cumplirán su misión con estricta sujeción al poder civil y en la pomposa de Venezuela que en el cumplimiento de sus funciones están al servicio de la nación. Pero ello no ha de entenderse, bajo ningún aspecto, que tengan prohibido reclamar del gobernante la estabilidad de las instituciones democráticas y el respeto a la Constitución y a las leyes. Lastenia demanda si habrá alguien que se atreva a sostener que los gobiernos de estos 3 países se han adecuado al texto constitucional, o si más bien lo violan diariamente.

Ni se han acostumbrado y la usurpan usualmente es la respuesta de Horacio Contreras, ya coronel. Pero la dirigencia política, permíteme acotar, ha de mantener una relación diáfana con la gente de uniforme, para que se produzcan acuerdos en aras de la institucionalidad. La historia revela que la hubo en el 45 y en el 58 y que fueron determinantes para la democracia. Algunas veces una mirada o una frase del soldado es suficiente para que el gobernante entienda que la Constitución deja de observarse cuando los poderes públicos plegados al régimen desconocen la voluntad popular con providencias interesadas. El Alto Mando parece haberlo hecho el 6D y el general Fernando Matthei, comandante en jefe de la Fuerza Aérea chilena con ocasión del plebiscito refrendario del 5-10-88 que puso término a la dictadura de Pinochet y abrió las puertas a una de las democracias más prosperas de América Latina. El caso de la revolución egipcia es también revelador de la concurrencia castrense con la demanda de El Cairo en la Plaza de la Liberación, plena de gente que no podía ocultar su euforia por la renuncia de Hosni Mubarak que había gobernado durante 3 décadas al país más poblado del mundo árabe. Lastenia ha cambiado la furia por la esperanza al percatarse de que habla su hijo.

Madre, la civil y Horacio, el soldado, se confunden en un fraternal abrazo. Pero la alegría de la primera es aún mayor al constatar que el hijo está vestido con el uniforme de campaña. Estima que saldrá a ejercer el reclamo que le ha enseñado.

Cree que ha formado a un soldado patriota. Le espera en el atardecer con buenas noticias, pues los venezolanos sufrimos la crisis humanitaria más aguda del continente y hemos perdido la democracia. Reza a la Virgen del Pilar por ser su día el 12 de octubre.

Otros Artículos