Escepticismo y algo más

Los venezolanos en las calles demandan el fin de un gobierno que, durante 18 años, más que beneficios les ha reportado una tragedia, pero aquél, empeñado en el ejercicio abusivo del poder ha respondido con una brutal represión, causando muertes, heridos y prisioneros, en su mayor número, jóvenes estudiantes. No debe olvidarse que ella ha sido siempre la reacción del régimen en otras ocasiones.

Guadalupe Cedeño, quien se ha especializado en lo que ella misma califica como “el escepticismo filosófico”, que, a su juicio, se fundamenta en la duda y cuestiona la certeza absoluta de las cosas, razón por la cual ha de acudirse ante la incertidumbre, perplejidad y vacilaciones con respecto a una determinada tendencia, proceso y lucha, al mundo de las alternativas. Para la profesional con PHD en Oxford ese es el fundamento de El arte de la guerra del general chino Sun Tzu que inspiró, entre otros, a Napoleón, Maquiavelo y Mao Tse Tung y cuyas recomendaciones mantienen plena vigencia. Propone, si le interpretamos con amplitud, aplicar el conocimiento de la naturaleza humana en la lucha del pueblo, cuya armonía con el autócrata se ha perdido. Supuesto, para la académica Cedeño, como el de Venezuela para haberse tomado la calle con el alma herida por los desmanes contra la Patria.

No abriga ninguna duda de que el pueblo con razón, está en pie de guerra y que salió de sus hogares para no regresar a ellos hasta derrocar al gobierno. Escenario para tener presente “la teoría del escepticismo”, en la cual Guadalupe es experta. Al señalar supuestos de hecho y consecuencias, columna vertebral de la tendencia que predica, plantea la necesidad de considerar: 1. Coincidencia de los dirigentes y las masas con respecto al objetivo de la lucha, 2. Conducción conjunta de la misma, 3. Logística y recursos, 4. Absoluta determinación de que se lucha por la renuncia presidencial y, finalmente, 5. Opciones alternas, a) Elecciones regionales este año y b) Presidenciales en diciembre del 2018, como lo pauta la Carta Magna. Ha de tenerse claro que las posibilidades a) y b),  están condicionadas, dada la tipología del régimen, a la voluntad del gobernante. Guadalupe agrega que si regresamos al General Sun Tzu se impone valorar la doctrina, el tiempo, el terreno, el mando y la disciplina. La filósofa concluye que en el caso particular de nuestra Patria, se demanda un frente armónico que sepa aprovechar la reacción popular para el rescate de la institucionalidad, la democracia y la propia República. La estrategia, disciplina y conducción de la gente en la calle terminaría siendo determinante. Y sin importar la alternativa que se adelante.

El gobierno ha demostrado ser un desastre para gerenciar los intereses públicos, pero no tan mediocre para sostenerse en el poder. Otro factor a considerar.  Por un lado, reprime brutalmente, sin importarle las consecuencias y probablemente tampoco las penas que se impondrían a quienes lo dirigen, como ha sucedido con otras autocracias. Pero, de otra parte, ofrece opciones, entre ellas, elecciones regionales y una constituyente. Al rigor del escepticismo filosófico corresponde a la oposición condicionarlas a que sean absolutamente democráticas, con un CNE plural, al igual que el TSJ y en lo que respecta particularmente a la Asamblea Nacional Constituyente, que ella sea originaria, esto es, que derive de la voluntad popular a la luz de los preceptos que en tal sentido contempla el Texto Fundamental. No como la del 99 convocada a su manera por Hugo Chávez y en la cual se aprobara lo que se convirtió en un panfleto que el propio Hugo calificó como la “bicha” y que los poderes constituidos han puesto de lado, sustituyéndola por otra que contraría a la votada. Esa Constituyente, téngase claro, sería para reedificar a la República, o mejor dicho para hacerla de nuevo, pues hoy no existe.

Guadalupe recibe, sin esperarlo, a Armando Ochoa, su pretendido bajo una relación absolutamente democrática, caracterizada por encuentros ocasionales que las pasiones estimularan. Armando, a quien no interesa la política y que en su trayecto se ha cargado de emoción, en lugar del beso tradicional de los enamorados, su pareja pone en sus manos lo que ha escrito para que lo lea y emita su parecer.  En el fondo del alma la PHD se cuestiona el enamoramiento al escuchar que su amado, quien es enfermero, afirma que en lo que ha redactado explica acertadamente “la medicina alternativa”, me refiero a la práctica de entretener al paciente mientras la naturaleza lo va curando. Algo como lo que Maduro desea hacer con los venezolanos.

Armando está, por lo menos claro, en la manera como Maduro se ha propuesto engañarnos para que regresemos a nuestros hogares, dejando la calle, y eternizarse en el poder. Igual como sucedió con el denominado diálogo.

Guadalupe Moreno, con su PHD y todo, amanece con cara de resignación en los brazos de Armando.

El amor no tiene límites, es lo que se le escucha.

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