Gumersindo Rodríguez

LUIS BELTRÁN GUERRA G. |  EL UNIVERSAL
miércoles 4 de noviembre de 2015  12:00 AM

Desde Las Hernández, pequeña población de Margarita, a The London School of Economics, en Londres, fue uno de los trayectos de Gumersindo Rodríguez, quien falleció el 27 de octubre. Pero no se trató de un camino corto, sino muy largo, pues pasó por la lucha contra la dictadura de Pérez Jiménez, AD y el MIR, la escisión socialista de la socialdemocracia que fundara Rómulo Betancourt y que dejó huellas indelebles en la Venezuela de los hoy anhelados 40 años de democracia.

Al frente del Ministerio de Planificación diseñó La Gran Venezuela (V Plan de la Nación), fundamentado, de una parte, en la intervención del Estado para moderar alteraciones sustanciales de los ciclos económicos (Keynes), y de la otra, con estrategias de la Cepal, en cuya creación tuvo un determinante rol Raúl Prebish, cuestionador del monetarismo y promotor del desarrollo endógeno en América Latina, con cambios estructurales y un proceso de industrialización.  Ejerce la rectoría económica en la primera Administración de CAP en un gabinete plural al cual correspondió administrar recursos monetarios importantes derivados de un ciclo petrolero favorable a los países productores del oro negro. Con una profunda huella en la planificación política y social.

Ese Gobierno, como lo denunciara, no fue del agrado de un sector que Rodríguez calificó como autocracia destructiva, en la que identifica a ciudadanos protectores de sus particulares intereses, de los de sus familiares y sus empresas, contraria al Estado cuyo papel es el interés de la sociedad en su conjunto.  De la ejecución del mencionado V Plan expresaba su orgullo por la nacionalización de la industria petrolera y la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho, cuyos beneficios nadie aún ha puesto en dudas.

En el legado de este destacado venezolano queda un abundante testimonio. Predijo el fiasco de la revolución castrista contra Betancourt en el ensayo Por qué fracasará la insurrección de la extrema Izquierda. Justificó la política adelantada por CAP I en Era Posible la Gran Venezuela, explicando la necesidad de una economía dirigida en la obra Planificación, Economía Pública y Capitalismo de Estado. Destaca lo visionario del fundador de AD en Rómulo Betancourt y la Siembra del Petróleo y Rómulo Betancourt y la Generación Política de l958, así como el carácter progresista de Carlos Andrés Pérez en las páginas de La Democracia Constructiva frente a la Autocracia Destructiva. Innumerables fueron, también, los artículos publicados en la prensa nacional e internacional. Pero asimismo sembró amistad, consecuencia, solidaridad y consideraciones para aquellos que le trataron, a quienes distinguió sin diferencias.

La valentía, preparación y consecuencia con sus ideas le llevó a advertirle al presidente Pérez, una vez electo por segunda vez, los inconvenientes para aplicar el programa macroeconómico diseñado por otro destacado economista, el Dr. Miguel Rodríguez, cuya ejecución, mal interpretada, condujo a una crisis institucional que acompañada por otros factores opuestos a la democracia, condujeron al defenestramiento de un Primer Magistrado electo constitucionalmente. Se configura así un amplio callejón a un desastre jamás experimentado en la historia nacional. Se ha dicho que Pérez, andino, navegó en barcos diferentes en sus dos gobiernos y en medio de dos Rodríguez, Gumersindo y Miguel, ambos de la isla de las perlas.

Una faceta que no puede olvidarse fue su sátira, el humor y la ironía, que manejaba a la perfección combinándolas con conceptos filosóficos y apreciaciones populares. Cuando se le planteaba algo que le resultada imposible contestaba que ello era más difícil que masturbar a un morrocoy. En una invitación que hizo a Carlos A. Pérez a un restaurante de New York, el primero se presentó con 7 sindicalistas amigos del general Torrijos, por lo que Gumersindo al percatarse de que la cuenta iba a resultar excesiva se escabulló sin despedirse, comentando al narrar la anécdota que el champán que los invitados bebían no les mojaba ni siquiera el gañote. Conocedor de la politiquería criolla preguntó a un sobrino que le manifestó tener inclinaciones por la política, que si se había examinado el cerebro en los últimos seis meses.

Rodríguez fue, además, un excelente esposo, padre y abuelo. Cuñado de otro venezolano ilustre, el profesor Manuel Caballero, quien dedicara los últimos años de su existencia a la denuncia de la democracia formal pero autocracia sustancial que se establecía en el país. Planeó el reposo del guerrero en su isla natal, donde estoy seguro deseaba ser enterrado, pero la muerte lo sorprendió en un escenario distinto. Murió siendo adeco y con él compartimos aportes a la Tesis de Acción Democrática, iniciativa propuesta por Isabel Carmona y en la cual contribuyeron, además, entre otros Demetrio Boersner, Carlos Canache Mata, Marco Tulio Brunicelli, Eduardo Mayobre, Héctor Pérez Marcano y Américo Martin.

Paz a sus restos.

Luis Beltrán Guerra G. | El Universal

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