Juan Rivas; el repitiente una vez más, pero sin saber en cual asignatura.

El LIBRO JUAN RIVAS; EL REPITIENTE (Luis Beltrán Guerra G., Cyngular, Caracas, 2016) fue presentado en EEUU bajo el patrocinio del INTERAMERICAN INSTITUTE FOR DEMOCRACY, presidido por Carlos Alberto Montaner y cuyo Director Ejecutivo es Carlos Sánchez Berzain. Beatrice Rangel, destacada venezolana, integra también el Directorio. En las palabras del autor este párrafo de Montaner pareciera mantener vigencia: “EL CAPITULO CHAVEZ: “En esa enrarecida atmósfera ideológica, cuando por un periodo prolongado cayó el precio del petróleo, a lo que se sumó la pésima gestión de un sector público legendariamente ineficiente, una parte sustancial de la población se sintió frustrada y estafada por la etapa democrática surgida tras la caída de Marcos Pérez Jiménez en 1958. Muy poca gente se detuvo a pensar que, con todos sus defectos y lacras, aquella criticada Venezuela, víctima de la corrupción, la improvisación y la mala gestión pública, sin embargo, exhibía la historia más larga de paz, prosperidad y desarrollo que había conocido el país desde el establecimiento de la república. No hay duda de que era una nación que padecía ciertos problemas, pero no había uno solo que no se hubiera podido subsanar dentro de las normas democráticas y la racionalidad política. Fue entonces cuando de una forma borrosa comenzó a desintegrarse el consenso llamado puntofijismo…”. NOSOTROS nos atrevimos a expresar a Montaner: “Permítenos agregar caro amico… “Esa tragedia de los pueblos en procura del norte integrada por el nivel cultural, la desigualdad social y el marketing de la emoción en masa, con el populismo como alimento”. La Deuda Social de la Democracia (Capítulo de nuestro libro El Dilema Venezolano; La Teoría de Desarrollo Social en la Constitución, Harvard University, 2002). Y también adicionamos con respecto a la crisis política de la actual Venezuela que para deponer tiranías ha de concurrir “el pueblo en la calle con el socorro del soldado”, pues las FFAA incurrirían en delito de omisión al no demandar de los gobiernos la aplicación de la Carta Magna, lo que en el país hoy es la estipulación constitucional de la consulta revocatoria. Lamentablemente hasta la fecha, de la ecuación se ha cumplido solo la primera parte: “el soberano en la calle”.

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