La crisis de la República

El proceso político no debería ser igual al de las primeras décadas del siglo XX, caracterizado por constituciones al antojo de caudillos, quienes adecuaban el pacto social a sus intereses y al de quienes le asistían. Las dictaduras,  idóneas para gobernar a pueblos surgidos del error de la independencia de España, por lo menos, inoportuna por su momento y la forma de adelantarla.
Venezuela no escapa de las coincidencias ni incongruencias: 1) El caudillismo del chopo para mandar, 2) El provincialismo, a tomar el poder, 3) Más que integración social anarquía, 4) La hegemonía de sabiondos gobernando y 5) Bolívar, adorno para el complot. La característica común pasaría por las preseas castrenses concedidas no por la academia. Más bien por el éxito en la travesía.
El escenario propende a una República constitucional que postula que a la gente de uniforme debía profesionalizársele para que gobernaran los civiles. A la muerte de Gómez el anhelo por la civilidad prosiguió con los generales Medina y López, ambos Jefes de Estado, con quienes prosiguió  el predominio castrense. A los últimos se reconoce una tendencia a la civilidad constitucional por censores de que en Octubre una Junta Cívico Militar propusiera un régimen civil y democrático. El fervor que se produce en los caídos y quienes no participan en las resultas de la gesta, unido a matices populistas cooperan para que la República civil sucumba. Una dictadura militar de 10 años nos gobierna.

Ante estas manifestaciones para convertirse en República se agregan 4 décadas democráticas que un  liderazgo hegemónico y  la subsecuente antipolítica cooperaron para sustituirla por 17 años que a pesar la racionalidad cuesta entender. Un coronel sin preseas se alza en armas (Coup d´ Etat) y conquista el sufragio popular terminando electo Primer Magistrado  con nueva Constitución de una Asamblea Constituyente que convoca. Se produce una apropiación de los poderes públicos y una mayoría se reparten un botín, generándose ricos más ricos y nuevos adinerados.  Venezuela es un país empobrecido  con profesionales lejos del lugar natural por la expatriación (Exilio.https://es.wikipedia.org). Pero víctima, además, de una debacle humanitaria (hambre y sin electricidad y agua) nunca antes experimentada.

La crisis republicana hoy gira en un conflicto de potestades entre la AN y el gobierno que la desconoce amparado en fallos de los poderes restantes. Un capítulo más en “la repetición de la historia” en  el desarrollo venezolano. Se norma constitucionalmente, pero hay que acudir a instancias ajenas a las Cartas Magnas y en la mayoría de los casos mediante el uso de la fuerza popular conjuntamente con la castrense o solo a esta última. Un repaso de las escribanías revela: 1) El Texto del 31 prohíbe el ejercicio simultáneo de la autoridad militar y civil, 2) Con Gómez no solamente prevaleció la simultaneidad, sino que fue un mandamás, 3) Califica a los soldados no deliberantes, pasivos y obedientes y 3) Iguales prohibiciones quedan pautadas en el del 36 con la misma ambivalencia con la realidad, aunque menos visible, pues López y Medina ya oían los gritos democráticos de la Generación del 28. Estas consideraciones obligan a concluir que la Patria muy pocas veces ha resuelto sus dificultades conforme al Pacto Constitucional, acudiendo siempre a otras instancias con resultados divergentes. La República, la democracia y los venezolanos parecieran haberse habituado a ello.

Una presunción racional y contraria pudiera ser la Constitución del 47. Sin embargo, bastaron solo 3 años para que se depusiera por el arbitraje al Presidente electo. Prueba adicional pero contundente de la metodología de las sociedades en procura de ser tales mediante Repúblicas  de papel. El desfenestramiento de Gallegos constituyó esa alternativa suprema de los uniformados en transgresión a garantías constitucionales. Un Texto de anhelos: 1) Las F. A. N. son profesionales, obedientes y no deliberantes, 2) Existen para la defensa nacional, la estabilidad interna y el cumplimiento de la Constitución, no pudiendo ejercer el sufragio, pertenecer a agrupaciones políticas ni tomar parte en sus actividades y 3) El Consejo Supremo de la Defensa Nacional jefaturado por el Presidente de la República y compuesto por los ministros y los oficiales que se determinen es su máximo organismo. Todo lo opuesto sucedió, como en el 83 cuando los tanques sangrientos de Hugo Chávez le pasaron por encima a la democracia constitucional del 61.

El fin de la nueva historia que se escribe en la segunda década del Siglo XXI, obliga a preguntar Qué ocurrió, qué sucede y qué pasará? Después de la gesta del 6D, se voltea la cara cuando se oye que las salidas serán constitucionales, pacíficas y democráticas. Un menú de opciones se ha ofrecido, pero la esperanza se desvanece. Y no muy pocos miran al arbitraje de pueblo y soldados para establecer  el orden.

Dios Proveerá.

@LuisBGuerra

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