Luis Alberto Yánez Miranda

LUIS BELTRÁN GUERRA G. |  EL UNIVERSAL
miércoles 18 de noviembre de 2015  12:00 AM
Es desde temprana edad un empecinado de los textos sagrados, razón para que a los 18 años haya leído la Biblia con detenimiento y mucho más para cuando es sacerdote a los 24, pero además doctor en temas constitucionales.

Está convencido de que su encuentro con Jesús es definitivo y que no tendrá como el escritor socialista de Israel, Amos Oz, ningún desencuentro con Aquél. Venezolano a carta cabal pide a Dios que nos entendamos ante el resultado electoral de diciembre, particularmente, si se toma en cuenta que la oposición puede alcanzar mayoría en la AN. No cree que el Gerrymandering y la Malapportionment, contrarios a la personalización del sufragio, ya que permite que una tendencia obtenga más sufragios pero menos curules, altere el resultado. Pues un 83 % desea un cambio en la conducción del país, esperándose una votación masiva.

La AN puede convertirse, por tanto, en un escenario para ejercer un control a la gestión gubernativa y a la escogencia de los titulares de órganos constitucionales, incluyendo magistrados del TSJ. La previsión lógica es, también, que la Presidencia del poder Legislativo sea ejercida por un opositor.  El control del Gobierno y la Administración Pública Nacional se haría de manera más rigurosa, la amnistía de los presos políticos pudiera acordarse, enmendarse o reformarse la Constitución, censurar al Vicepresidente con la destitución como pena consecuencial y aprobar y derogar leyes. Yánez Miranda jura rezar por la paz.

Al preguntarse cuál pudiera ser la reacción del Gobierno  responde que la cordura habrá de reinar tanto de su parte como de la oposición, reconociendo el deber de observar un orden constitucional adaptado a la nueva realidad política. No es desacertado que en la AN se plantee el vaciamiento de principios presentes en el Texto de l999 como, por ejemplo, que Venezuela se constituye como un Estado democrático y social de derecho y de justicia (art. 2), por lo que si se ha obviado, la referida Carta Magna se ha desconstitucionalizado, tanto ideológica como ilegítimamente. La desconstitucionalización se genera mediante prácticas contra constitutionem, vías de hecho, interpretaciones manipulativas y sanción de normas subconstitucionales no declaradas inconstitucionales por los custodios de la supremacía constitucional (Néstor Pedro Sagüés, Universidad Católica del Perú, 2007). El religioso y constitucionalista argumenta que si prudencia ha de tener el régimen, también ha de suceder lo propio por parte de la oposición.

La dirigencia nacional, sin excepciones, ha de trabajar por una cohabitación, que incluya también a las fuerzas armadas, dándose por descontado que las 4 décadas de democracia borraron al militarismo y a la monocracia vigente en los 60, durante los cuales los hombres de uniforme sustituían gobiernos calificados como incompetentes. Una alternativa pudiera ser un cogobierno democrático para un modelo económico que permita a los factores de producción generar riqueza, dejándose de lado el Estado Leviathan propietario de todo, concepción esta última que sin dudas no ha beneficiado a la nación, sin distingo de clases. Un esfuerzo mancomunado ha de acometerse en aras de la democratización de los partidos políticos ante la situación de falta de representatividad de los electores, circunstancia que conjuntamente con las deficiencias sociales, conspiran contra las democracias, debilitándolas o haciéndolas desaparecer.

Los partidos en el acuerdo de cohabitación deben darse seguridades entre sí contra el monopartidismo y realizar un gobierno de unidad nacional y el mantenimiento de solidaridad entre el gobierno y el compromiso patriótico  de observar la separación de poderes, autonomía de la justicia, control de los recursos públicos, respeto a la disidencia y, en fin, a una real democracia (Bernardino Bravo Lira, Constitución y Desconstitución, Chile, 2010).

No podemos permitir que las circunstancias con las que convive el venezolano lo induzcan a más decepción, preguntándose para qué sirve la libertad y por qué sufragar si los delegatarios de nuestra soberanía no nos representan.

Le viene a la mente que Jesús M. Casal ha escrito “¿De la Constitución Nominal a la Constitución Fachada?” (UNAM, 2011). Ante esto, el religioso considera menester acudir a fórmulas democráticas para reconstitucionalizar al país. Acudir a la teoría constituyente que no significa una Asamblea y una nueva Carta Magna. Más bien a una recomposición nacional concertada con la comprensión mutua para que recompongamos a la nación.

Esperanzado Luis Alberto Yánez Miranda decide rezar dos veces diarias  el Rosario y cuatro más el Credo. También gestionar que la Iglesia lidere el proceso de recomposición, planteamiento que formulará a la Conferencia Episcopal. Anhela que el nuevo Pacto Político se suscriba el primer día de sesiones en la AN.

@LuisBGuerra

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