Medardo Fulviorincón

Mora con la inquietud con respecto a las dificultades de su país, dotado por la naturaleza como ningún otro para convertirse en una República constitucional avanzada.Petróleo aquí, oro allá, buenas tierras, café, cacao, maíz, ríos y el mar Caribe que baña su norte. A pesar de la diversidad de fuentes y eruditos no entiende cómo no ha sabido aprovecharse.

Arguye que en la jefatura civil del registro de su nacimiento no se asentó correctamente su nombre el cual es Marco Tulio Cicerón, identificación con la cual recorrerá al paíspor las similitudes que presenta con Roma A.C., sabiendo como lo expresa que generará rizas, pero también aceptación. Jorge Ramírez, quien le trata, diagnóstica imaginación excesiva cercana a sinestesia.Es julio del 2016.

En Porlamar plantea que la nación que se aparta de Dios no puede sobrevivir y en Barcelona genera perplejidad al acotar que la superstición nace de la incultura, por lo que pobre es la nacióngobernada por ella. Durante corta estadía en Monagas deja la inquietud de que el esclavizamiento de las masas es muchas veces anhelado por ellas para no tener que trabajar. Por ser esperanzado está convencido como lo predica en Guayana que una nación corrompida pudiera llegar a ser virtuosa si el pueblo se lo propone. Se preocupa al observar que a la gente no gusta el aserto.

Los llanos le hacen recordar la expresión de Gallegos de ser hermosos y terribles a la vez. En Apuredenuncia al gobierno extravagante que quita la respiración a los inocentes y priva a los hombres honrados de su sustancia a cambio de votos que le perpetúen. En el Delta confiesa que soñó ser abogado, pero que amigos lo disuadieron diciéndole que uno que fuere honrado y respetara las leyes moriría de hambre. Y que además le adicionaron que en Roma uno de sus maestros cuestionaba la justicia desinteresada, manifestándole que si creía que la opuesta existía se fuere al desierto a contemplarse el ombligo. Percibió que la última consideración tampoco gustó, no obstante formularla en el Colegio de Juristas.

La gira prosigue a San Carlos donde estremece a la genteexpresando que las repúblicas son dignas, pero que en democracias teóricas se hacen vulgares. Las autoridades vinculadas al régimen piensan que esa es la ratio de la revolución. En el Zulia plantea la necesidad de saber si el hombre virtuoso o el corrompido es el que recibe los votos del pueblo, adicionando que duda que los de la última categoría honrarían las leyes. Mirando las aguas tranquilas del lago se convence de que ha dicho una verdad.

Sabe que ha de cuestionar las dictaduras, lo cual hace en Barquisimeto sosteniendo que el dictador esaquel que el pueblo merece, convirtiéndose enla ley de la muerte para las naciones corrompidas. No deja de preocuparse cuando alguien grita que tenga cuidado que los dioses le pueden dar la espalda, expresión que reafirma su convicción de que una república cuando está podrida no tiene remedio. Vendrán sin lugar a dudas los Césares, o seas, los dictadores.

Medardo deja a Caracas para uno de sus últimos discursos. Por lo que, ante una manifestación en la Plaza Bolívar, elegantemente trajeado y agitando sus manos afirma que los hombres ambiciosos no escuchan la voz de la razón, ni se inclinan ante el públicoo la autoridad legítima, recurriendo a la corrupción y a la intriga para obtener el poder supremo y hacerse los amos por la fuerza, antes que la igualdad ante la Ley. Ensoberbecido expresa con voz altisonante que es eso lo que ha sucedido en la patria. Los aplausos no se hacen esperar y hasta la expresión “Medardo Presidente”, también, se oye. Algunos, inclusive, arguyen: el loco como que tiene razón.

Al galenoJorge Ramírez, en una segunda consulta, sorprende el equilibrio emocional del paciente, quien le demanda no atribuirsela curación, pues la encontró en la jefatura civil y al ratificar su nombre como Medardo Antonio Rincón y no Marco Tulio Cicerón. El médico presagiando que sufredemencia estacionaria, como muchos venezolanos, incluyéndose,porlos años revolucionarios, aduce el porqué del cambio si Cicerón fue el principal humanista del reino de Roma. “El paciente en recuperación” quien ha leído con detenimiento el ensayo “La lucha por el poder” de Stefan Zweigexpresa ser cierto, pero que no quiere morir como Marco Tulio.

Al percibir que las alternativas constitucionales para una transición son complicadas se refugia en lecturas acerca de la imaginación, rechazando padecer sinestesia. Quienes la sufren son los que han gobernado (17 años), pues imaginaron defectuosamente, como mentes perturbadas,conduciéndosecon desaciertos y confusiones. Por eso vivimos en ruinas. El galeno calla.

Ante la hecatombe nacional se convence que no puede conformarse con el papel de observador mudo y sumiso de los negocios de Estado, recordando al Marco Tulio Cicerón en sus últimos anos.

El artículo se dedica al General Ítalo Alliegro.

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