Vladimir y Luisa, gracias

Los venezolanos hemos reaccionado como muchacho pequeño cuando le arrebatan un juguete, o sea, con indignación violenta. La racionalidad y la legitimidad, fuentes de la repulsión ante un gobierno que manda a su manera. Ya cercanos los 100 días de protestas atacadas por represión brutal de una especie de guarida de personas armadas, mal llamada Guardia Nacional, pues nunca se han encargado de la protección de nada, ni de velar por el cumplimiento de norma alguna. Si no de todo lo contrario.

La fe en Dios ha permitido a María Josefa llevar una vida cercana a la esperanza, particularmente, después de la muerte de su marido Pedro Riverol, no tan distinguido oficial, quien solía mofarse de su dedicación a la iglesia y ante cualquier comentario con respecto a abusos de la referida GNB, manifestaba que a los venezolanos para que anduviesen derechitos, había que fuetearlos como Juan Vicente Gómez. La viudez, aunque parezca mentira indujo a María a una vida, por lo menos, más digna.

Por ser católica ha venido asistiendo a misa 3 veces diarias durante las protestas, rezando de pie los lunes a San Martin de Tours, quien comparte el patronazgo de los soldados con Santa Juana de Arco, a quien se le arrodilla el miércoles y San Jorge, al que besa sus pies el viernes. El pedimento, que los militares entiendan que han de demandar de quienes ejercen el poder, sean civiles o castrenses, incluyendo juntas, triunviratos y similares, la observancia de los preceptos constitucionales, principios democráticos en ellos escriturados y derechos humanos establecidos. Vestida de negro y con mantilla de igual color ruega a los 3 santos que los soldados entiendan que no han de cumplir órdenes superiores inconstitucionales. Visita, inclusive, a la AN para que establezca que tales instrucciones, cuando no sean acatadas, no obstaculicen la carrera castrense. Por el contrario, que sean méritos a tomar en consideración. Se ayuda con la académica Iraida de Vera para el documento ante la Presidencia de la AN, en el cual se estatuye que el Gobierno ha roto el hilo constitucional y desconocido la soberanía popular, la libertad y demás derechos humanos, circunstancias que, tanto a nivel interno como en la Comunidad Internacional, han llevado al convencimiento de que al País no lo gobierna una democracia. En tal virtud, los diputados deberían: 1. Demandar de las Fuerzas Armadas el auxilio al pueblo en el rescate de la constitucionalidad y la democracia y 2. Exhortarla, por ser un derecho del soldado que las recibe, a no ejecutar órdenes contrarias a la Ley, como las represiones brutales adelantadas, pues constituyen delitos penados tanto a nivel nacional, como internacional. Asimismo, a resaltarle el artículo 328 de la Constitución que les impone ser guardián del Texto Fundamental. Se le recordaría adicionalmente que el artículo 350 de la Carta Magna legitima a los venezolanos, incluyéndose por supuesto a los militares, para desconocer cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos. Por lo que consecuencialmente, las ordenes que se impartan violando este precepto, por transgredir el Texto Fundamental, los militares no  está obligados a cumplirlas. Por el contrario, deben rechazarlas, así como a desconocer todo régimen político no democrático.

El pesimismo no deja de afectarla, consciente de que todo pareciera seguir igual, reponiéndose con el Evangelio de San Mateo 26,36-42 en el cual se revela que Jesús en Getsemaní también sintió tristeza y angustia, encontrando alivio y fortaleza diciéndole al Padre “No se haga lo que yo quiero, sino como quieres tú”. Admite que los milagros existen, cuando se informa que con intervalo de algunas semanas el Ministro de la Defensa en rueda de prensa denuncia los desmanes de la Guardia Nacional en las protestas reclamando la transición democrática y la Fiscala General, Luisa Ortega Díaz, considera opuesta a la constitución “La Constituyente Madurada”, una especie de tropelía para tratar de apaciguar al soberano, pues por un lado se le reconoce, pero por otro le niega su existencia. Pero lo más grave que los cortesanos del CNE y de la Sala Constitucional del TSJ convalidan una de las burdas brutalidades que en lo relacionado con la aplicación de la Ley haya conocido la historia patria.

María Josefa, rosario y misal en mano cubre su cabeza con la mantilla negra, para rezar todas las noches por el General Padrino y la Fiscala Luisa.

Aspira esperanzadamente a que el Alto Mando apoye al Ministro Padrino y que titulares de otros poderes sigan el ejemplo de Luisa y Vladimir.

El sacerdote Ricardo Castro, sentado a su lado dice a María Josefa que rece además para que abandonen el gobierno, que ya bastante han gobernado. Y sus alforjas llenas de plata

Otros Artículos